viernes, 20 de enero de 2012

Acariciando la Muerte

Introducción:

Luego de que se me diagnosticara Síncope Vasobagal (enfermedad del sistema nervioso), estuve hospitalizado casi por medio mes. Presenté dos episodios de muerte súbita, por lo que mi mamá creía que ya me quedaba poco tiempo de vida.

Por esos días, me despedía constantemente de ella y mis dos hermanos menores. Trataba de no pelear, para irme sin culpas ni cargos de conciencia.

Una noche, en mi habitación asignada (628 - D) en la Clínica Infantil Colsubsidio, mientras dormía tuve una experiencia un poco extraña. Quizá en medio de otro episodio de muerte súbita. Tiempo después, al recuperarme y ya estar en mi casa, me puse a escribir algo que hoy quiero compartir con ustedes, porque, además, como me explicaban hace días, esto le ha pasado a millones de personas... tal vez a ustedes también...

No es una canción, ni un poema, ni nada por el estilo... simplemente algo que se me ocurrió luego de aquel suceso y que hoy he querido dejar en Facebook. Luego les cuento por qué lo hice...


ACARICIANDO LA MUERTE
En algún lugar una voz llama desde lo profundo de mi corazón... desearía soñar siempre aquellos sueños que lo conmueven...

¡Cuántas lágrimas de tristeza totalmente innumerables!... suficientes para crear otro mar... Tal vez cuando lo cruce, al otro lado estarás tú.

...Siempre que caemos al suelo para ver arriba el cielo azul, nos damos cuenta de lo azul que es... de lo inmenso... lo sublime...

...Aunque el camino ahora es largo y solitario, y el final está muy lejos... fuera de la vista, puedo sentir en mi espalda el calor que emana de aquello que ilumina ese camino.

Conforme me despido, mi corazón se detiene... mi callado y, ahora, vacío cuerpo comienza a escuchar lo que es real... ...lo hermoso de vivir... lo maravilloso de morir...

Cruzo entonces aquel túnel: El viento, las flores, los pueblos; todos danzamos al unísono.

En algún lugar, una voz llama en lo profundo de mi corazón... Me dice:

-¡Deja fantasear a tus sueños! Nunca permitas que se esfumen. ¿Para qué hablar de toda tu tristeza o de lo dolorosa que es la vida? ¡Mejor permite que estos dulces labios canten una canción para ti!-

Esa voz maternal que me susurró, no quiero olvidarla jamás. En cada recuerdo efímero siempre está ahí para guiarme: - "Cuando un espejo ha sido quebrado, piezas rotas se esparcen sobre el suelo; ¡Son destellos de una nueva vida reflejados por todos lados!"-.

Entonces: Quietud. -¡Nueva luz del alba, deja que mi callado y vacío cuerpo sea llenado y así renazca!-.
No necesito buscar afuera ni tampoco cruzar el mar; porque aquí, brillando dentro de mí, justo aquí en mi interior, he encontrado un resplandor; ha estado siempre conmigo.