jueves, 2 de febrero de 2012

¡Te Quieeerooo!

Ahora trato de comprender que tipo de armonía se debe usar para hacer feliz a una pareja en su matrimonio.


¿Cómo puedo conmoverlos? 
¿Quiero que la alegría tenga abrazos, lágrimas y mocos en esta ocasión?
¿Algún aplauso como glorioso pago?


Mi conciencia responde: 
-Sí. Regáleme un combo 3-.


Pero mientras tanto, en otro mundo paralelo [para este lelo], ubicado al otro lado de la pantalla, se encuentra ella, nuevamente. Tal vez hoy no tengo la inquietud de saber qué le digo ahora; sin embargo, me embarga un pensamiento... 


¿Qué le diré después? 
¿Donde puedo ponerle estos besos archivados y bien cuidados, si es que algún día la fortuna o el azar me permiten hacerlo?


Pienso en el matrimonio en el que debo estar en unos días... y pienso también en el matrimonio donde he de estar obligatoriamente y con el corazón lleno de alegría, no sé cuándo y no sé con quién, pero con la certeza de que ahí estaré, porque será el mío. Pienso si tendré la misma ceremonia que Ella tendrá... y en este momento desearía que así fuera. 


No sé que piense ella... no sé si sabe que pienso en ella cuando pienso en boda, y pienso en boda si pienso en ella.


Ahora no sé ni qué pensar, pero por ahora, seguiré pensando para que mi masa gris no se torne naranjamente oxidada. Tendré tiempo para planear matrimonios ajenos mientras llega el mío.


¡Cuánto la quiero! (Taaannnn... tan... ta-taaannn...) [Clic].