lunes, 11 de marzo de 2013

Good Bye, Mr. DARKNYSS! [Ephimera Vita]

Amanece.
Mañana perezosa.
No me toca trabajar y tampoco madrugar, así que más relajado no podía estar. ¿O sí?...
¡Claro que sí! pero hasta ahí todo estaba perfecto.

¿Qué más se le puede pedir a la vida?...
La efímera vida...
Hay calorcito dentro de las cobijas y yo tengo medias de lana (mientras afuera en la ciudad se cagan de frío), chocolatico bien caliente con quesito derretido y su respectivo par de mogollas. Me llevan huevitos a la cama.

Después del banquete matutino, arrojé las cobijas, estiré el cuerpo para sacar la pereza, me levanté, fuí al baño, cepillé mis dientes y con toda la energía del caso me dispuse a ir veloz a arruncharme otro ratito a ver "Cuentos de las Hermanas Calle" mientras le hacía cacería a una malparida pulga que estaba de cacería en mi calcetín de lana menos roto... y así transcurría la mañana hasta que me volvió a coger el sueño. (Imagine aquí un sonido de arpas mágicas y distorsión en ondas de la imágen de mi jeta mientras tiernamente duermo).

  No recuerdo bien qué era lo que soñaba, pero había mucho color por todas partes. Muchos sonidos.
¡Todo estaba vivo!

Me sentía como si hubiese llegado al paraíso (donde, irónicamente llega todo lo que se porte bien y que además está muerto), aunque debo confesar que que realmente no sé qué se siente estar ahí. Pero estaba una chimba. Supongo que sí era el paraíso... Era feliz en el mundo real y cuando me cogía el sueño, también lo era en el plano astral... Sentía deseos de no despertar jamás; que nadie se atreviera a sacarme de mi sueño... ¡Esto sí es vida!... 


 



Mi sueño se desvaneció de repente cuando Sara, mi prima que ahora cuenta con tres años de edad, corrió con inocente afán a darle patadas a mi puerta que, por cierto, es de metal:
la lata más ruidosa disponible en los confines espacio-tiempo de la bodega de la ornamentadora.
Y preciso mi mamá va y la compra...




 Aún con las lagañas en pijama y una ira a medias, que más parecía berrinche, me levanté a preguntarle con cariño a mi hermosa primita, que con inocencia e infantil afán esperaba frente a mi puerta, por qué putas no me dejaba dormir.

-Lo necesitan unos amigos de la música. -Dijo ella, sospechando que mis enigmáticos visitantes cantaban o tocaban algún instrumento, como casi siempre suele ocurrir con mis visitas que visten de negro.

Al salir, noté que no se trataba de los músicos que suelen venir a verme, aunque quienes se encontraban en la puerta, en cierto modo, tenían algo que ver con uno de los mejores músicos que haya podido parir la existencia (o, como el el caso, su mamá. De él. :V).




 En la puerta, frente a mí, se hallaban tres figuras pálidas con la mirada perdida. A veces veían profundamente al suelo esperando que del cielo vinieran las respuestas al enigma del momento...

La más pequeña de las tres figuras entró con afán y se lanzó a mis brazos mientras yo sujetaba sus hombros apartándola de mí un poco para poder perderme en sus ojos, que en ese momento se inundaban de dolor.

Intentaba hablar pero sus palabras la ahogaban.
Es como si una fuerza extraña le impidiera comunicarse.
Como si estuviese bajo un poderoso hechizo.

Puse sus manos dentro de las mías y las fui apretando con suavidad mientras ella cerraba los ojos... asentí sin dejar de mirarla como si telepáticamente le diera el permiso para hablar.

Después de inspirar muy profundo para intentar ahogar un poco el dolor que impedía el fluir de sus palabras, abrió los ojos y también los labios y soltó entre llantos: -¡Nestor está muerto!.-
Y entre enlutados suspiros se aferró nuevamente a mí buscando algo de calor, mientras la noticia congelaba todo mi ser... su presencia se desvanecía y yo quedé absorto en otra dimensión...

Luego mi garganta también empezó a ahogarse...
Pensaba en todo pero no podía emitir palabras...

Me preguntaba si aún estaba soñando. No importaba si se trataba de una pesadilla, pero deseaba con el alma que así lo fuera.





Todo permaneció en un oscuro silencio por un buen rato, mientras la idea de saber que ahora uno de los nuestros yacerá sepultado bajo el polvo de los siglos se acomodaba en nuestras mentes.

La mecí entre mis brazos intentando tranquilizarla mientras sentía cómo las esquirlas de su alma destrozada nos hacían desangrar a los dos en amargo llanto...

Y aún esperaba despertar de mi pesadilla...

...la efímera vida.







Les contaré algo: A la edad de 19 años resbalé y me di un fuerte golpe en la cabeza que me dejó inconsciente por un buen rato. Por alguna razón mis conductos lacrimales se vieron afectados y dejaron de funcionar. Al principio me pareció un hecho fenomenal, porque como macho, jamás volvería a llorar, pero era molesto tener que comprar gotas para lubricar los ojos.

Luego quise poder tener lágrimas para lavar lo que se lleva dentro y ensucia el ser cuando estamos tristes.

Quise tener lágrimas porque ya tenía una razón de peso para llorar.

Luego ví que ya no vendría NYSS nunca más.
Ya no correríamos juntos a perseguir musas y levantarles la falda.
Ya nunca volveríamos a perder la voz de tanto cantar himnos para vampiros "jinchos".
Ya jamás volveríamos a amanecer con dolor en el cuello de tanto hacer headbanging y gritar ¡Esto sí es vida!

Y en lugar de querer lágrimas, empecé a desear no haber tenido nunca razones en la vida para llorar...




Jamás volvería a intentar detener el tiempo en mi mente para ver sus virtuosas manos con detalle mientras le hacía el amor a su guitarra. 


 Cuando supe que venían "mis amigos de la música" esperaba encontrar a Mr. DARKNYSS para poder agarrarlo a pata como se debe hacer con los verdaderos amigos cuando no dejan dormir. 



     
Ahora estaba allí su pequeña hermanita. Yo, como siempre, sin saber qué hacer, quise creer en mi mente que la partida de nuestro hermano tal vez significaba el inicio de una nueva misión delegada por el destino o por él mismo... pero por un instante porque nunca he sido un héroe, y él es el mejor, así que dejemos que él se encargue porque él vendría pronto.

Quise que apareciera de algún rincón cagado de risa diciendo que todo era una broma...
Luego quise también que nada de esto hubiese ocurrido.
Quise saber si era correcto adoptarla como mi nueva hermana mientras nos aleja la efímera vida o permanecemos juntos mientras se nos acaba la misma... pero no me respondía...

Quise devolver el tiempo...

Quise devolver la vida...

¡La efímera vida!.